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Kokichi MIKIMOTO
Inventor y "rey de la perla" 1858
-1954
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Kokichi Mikimoto,
inventor del cultivo de perlas
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Retrato del hombre
Para
Kokichi Mikimoto, alcanzar la fama como Inventor de la
perla cultivada no fue tarea fácil. Al igual que un escalador
en plena conquista de una cima vírgen, Mikimoto tuvo que
aunar una voluntad excepcionalmente tenaz y una imaginación
sin límites para convertir en realidad un antiguo sueño:
lograr cultivar perlas de apariencia perfectamente natural. Kokichi
Mikimoto, que nació el 25 de enero de 1858 en Toba,
un pueblecito de la región de Shima, era el primogénito
de un modesto tendero, vendedor de fideos.
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Pero
su inclinación natural le lleva a interesarse rápidamente
por el comercio de los productos del mar: una inclinación
lógica para quien se ha criado en una ciudad portuaria.
Con el paso de los años va creciendo la fascinación
de Mikimoto por un famoso producto local: las perlas de
Ise. Como se vendían a elevado precio, los pescadores de
Ise las recogían sin restricción y cada año
escaseaban más.
Movido
por una devoción que le acompañó hasta el
fin de sus días, Mikimoto decidió, a los
32 años, dedicar todas sus fuerzas y recursos a producir
perlas cultivadas de una calidad reconocida en el mundo entero.
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Los comienzos
En 1888, Mikimoto instala
en Shima el primer parque de moluscos perlíferos. Como
entre miles de moluscos sólo en uno o dos de ellos se encontraban
perlas naturales, se propuso descubrir si era posible cultivar
perlas artificialmente -una proeza que hasta entonces nadie había
conseguido realizar. Mikimoto aprende que "cuando
entra en el molusco un objeto extraño que no se expulsa,
el bivalvo lo va recubriendo con el nácar que segrega,
convirtiéndolo al cabo de los años en una perla".
Los biólogos
de aquel entonces admitían que el cultivo de perlas era
teóricamente posible, aunque nadie lo hubiera conseguido
hasta entonces. Desbordante de entusiasmo ante la magnitud de
tal desafío, Mikimoto vuelca toda su energía
en esta tarea imposible. Quince años pasaron entre la invención
de las perlas cultivadas semiesféricas y el descubrimiento,
durante la primavera de 1905, de la primera perla redonda de igual
perfección que una perla natural. Quince años durante
los cuales Kokichi Mikimoto tuvo que vencer la oposición
de las condiciones naturales y luchar contra mareas rojas devastadoras.
Gracias a su victoria, dejaba de ser necesario resignarse a que
la naturaleza desdeñara ofrecer sus encantos: cultivar
perlas se había convertido en una realidad.
Kokichi
Mikimoto registró la primera patente relativa a objetos
biológicos, alcanzando rápidamente fama mundial.
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